Ser un estudiante en un ambiente virtual requiere adecuar
significativamente nuestra manera de aprender. Implica realizar acciones y
desarrollar actitudes para que el aprendizaje sea significativo. En otras
palabras debemos aprender a aprender.
El aprendizaje es una habilidad innata
de todos los seres vivos. Nuestros sentidos (vista, oído, tacto, olfato y
gusto) son las herramientas que usamos en este proceso. Así, siendo niños
sabemos que el limón es agrio, que la electricidad nos produce sobresaltos, que
los cuchillos cortan y que las caídas provocan cicatrices. Aprender de forma
empírica es algo natural.
Las tecnologías de la comunicación y
de la información desmarcaron a los seres humanos del resto de los animales. La
llegada del libro y posteriormente del internet son consideradas etapas revolucionarias
en la humanidad relacionadas con el conocimiento.
Las tecnologías de la información y
comunicación (TIC) no existirían sin el internet. Tenemos mucha información a
una velocidad increíble gracias a las TIC, pero para que esta información se
convierta en conocimiento se necesita de la persona.
No toda información genera
conocimiento, pero sí todo conocimiento genera información. Es decir, para que
la información se convierta en conocimiento se necesita de un ente para que la construya. Y ¿quién construye el conocimiento?
Un receptor que posea habilidades, destrezas y actitudes.
Ser estudiante de un modelo de
educación virtual requiere del desarrollo de competencias, las cuales no se
crean de la noche a la mañana. Estos son retos que debemos afrontar, paso a
paso, pero constantemente. Debemos dar el 100 por ciento y puede que a veces no
sea suficiente.
Considero
primordial fortalecer las destrezas comunicativas. Leer y escribir
correctamente son básicos para aprender: con la lectura movilizamos
conocimientos previos que promueven la comprensión; la escritura nos permite
transmitir lo aprendido.
También
se necesita saber usar técnicas de estudio como cuadros, comparativos, mapas
mentales, líneas de tiempo, crear cuestionarios, cuadros sinópticos o mapas
conceptuales, entre otras. Son herramientas invaluables para aprender.
En
resumen, transitaremos del modelo tradicionalista al modelo constructivista del
conocimiento.
Gerardo
de Jesús Ceja García
Aspirante
a alumno de la UnADM
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